Mariana López
Lo que sigue es el fragmento de un proyecto de diccionario de técnicas y oficios que hoy, por los cambios tecnológicos, son percibidos como arcaicos o en vías de desaparición. El diccionario incorporará el léxico de oficios como el de paragüero o el de relojero, entre otros. Me interesan los oficios que están en vías de desaparición, no aquellos que ya quedaron hundidos en el pasado. El diccionario se confeccionará a partir del diálogo con personas que todavía practican esos oficios. Cada esfera de la vida social genera sus propias formas léxicas, su propio repertorio de palabras. Muchas veces esas palabras dan forma a una especie de saber secreto porque lo transmiten y, a la vez, lo ocultan. Lo ponen en circulación de generación en generación y así lo preservan. Esas palabras no aparecen escindidas de las cosas; por eso en este tipo de vocabularios existe a menudo la apelación a lo visual, como si la palabra misma no pudiera dar cuenta del todo de los objetos que nombra.
Mi intención es contribuir a pensar cómo en esos oficios se encarnan diferentes temporalidades, diferentes saberes, diferentes formas de la transmisión oral y de la experiencia, y a pensar también las analogías posibles entre esos oficios, el arte y la literatura. El formato diccionario me permite quebrar la idea de una temporalidad lineal, porque es un dispositivo textual que históricamente fue un lugar de innovación en cuanto a la distribución de la página. Por eso, lo veo como una máquina de incorporar y darle una forma visual a las palabras de una sociedad. Nunca está del todo cerrado, siempre admite un apéndice o un suplemento, y, en ese sentido, es una materialización de la idea de un mundo en formación. El desafío es que una experiencia ligada al hacer entre en tensión con un dispositivo que busca la abstracción. En el centro está el choque entre dos principios: el del diccionario, en el que el léxico aparece desligado de toda experiencia concreta, y el de los oficios, prácticas ligadas a un tiempo y un espacio específicos.